Invierno

 

Vieja fiera, que ruge sin cubrirse

y cruel haces sentir tus dentelladas.

Sin pudor, no te escondes cuando avanzas

y temible, no lanzas amenazas, sino hieres.

No sé si alguna vez me has agradado.

Hoy te odio, invierno, aunque me abrigue

y no veo el momento en que te marches,

que a tu noche le llegue la alborada.

Ponte alas, invierno, y vete lejos,

con tu séquito de heladas, nieve y frío.

Marcha y hazte lejano en el olvido.

Que te guíe la ventisca en su silbido

y te pierda en las estepas y el desierto

y sé sólo un mal recuerdo ya olvidado.

Que desperecen gozosas las ventanas,

libres de la presión de no filtrarte.

Que estufa y manta no tengan contenido.

Deja que tu tiempo tan malo, se haga bueno.

Que puedan llenar de sol sus viejos bolsos,

tranquilos y contentos los que acaban,

sonando en esos bancos,

que son la única pared que queda de su casa.

¡ Vete invierno !

¡ Marcha y tarda ¡

Y no nos robes más vidas.

Que ya sobran enemigos.

que tapan la luz y ahogan

en el mundo en que vivimos.