Si la espera es larga, hagamos intensos los encuentros.

 

Que largos sin ti se hacen los días.

Que incertidumbre de luz en las mañanas,

que opacan y ocultan los sentidos.

Y sé que se llenan de aroma los jardines,

y caminan los gritos por las calles,

y aún hay miradas que sonríen,

y quizá se pueda ver algo de paz entre los hombres

y aún ande errante la esperanza,

pero sé, que también acecha el miedo en las esquinas

y me guarezco en la cueva de mi mundo.

Allí, entre paredes decoradas de recuerdos,

me puedo desvestir de los disfraces,

y con mis pantalones viejos, ir guardando las horas.

Y aunque el eco conteste con las mismas palabras

orgulloso de mí, hablarme fuerte a solas,

y que camine tediosa, tranquila y mansa la tarde.

Y llegará otra vez, de su escondite la noche

reptando, callada, como si no apareciera,

enseñando traidora su bífida lengua

de negra manta de luna y estrellas.

Y en ese silencio, que es donde más suenan

los ruidos de nada, duendes que despiertan

me quedo pensando, diciéndole al sueño:

" Has de quemar fuerte, ¡ Sol !, cuando calientes,

haz honda la llaga, aunque huella dejes.

Y si te derramas, derrámate helada, agua que te viertes,

aunque me congele y tu hielo queme.

Que de tu fulgurante rayo de luz,

no vea tan solo el serpenteo."

Y si es masoquismo

este amor, esta gana de ti, este deseo,

es que soy masoquista y me he entregado

desesperado en loco intento

a le vana carrera, a la ansiada esperanza

de ganarle las horas al ignorado tiempo.

Por eso de un instante, hagamos un momento

y en ese estar sin límites, no sepamos de nada.

Bañémonos tan solo, muy juntos en nosotros.

Vivamos en intenso el vértice mes alto de la curva,

esa recta que se arrastra en la hondonada,

esa recta que es espera, ! mi amor ¡

y que es tan larga y nos devora,

mirémosla de lado, no pensemos.

Vivemos intensa y solamente nuestro encuentro.