«  Mon petite, mercí, mercí, pour faire de moi ton souris. je t’aime”

 

Dos días, dos siglos y baila loca mi atención en tu recuerdo.

!Pequeña!

No te has apartado de mí ni un solo instante

y aún me siento ardiendo en tu calor,

soñando en ese dulce morir juntos, tan bello

que casi fundidos, vivimos a la vez.

¡ Pequeña ¡

Has penetrado en mí, lo más profundo

y como la lluvia al campo,

has dado vida a este inmenso erial sin colorido,

y ahora hay flores que pugnan por abrirse,

pera ser damas de honor de la más bella

y esa flor eres  tú:   ¡Amor!, ¡ Pequeña!

Tan delicada y tierna, tan asustada,

que temo romperte entre mis brazos,

¡ Me has dado tanto ¡

y ansío tanto ser en tu libro tapa,

y en el frío de tu cuerpo abrigo,

y cuando jadees, ser aire que respiras,

y pintar desnudo tu cuerpo

tan bonito, en un punto desvelado

y cubierto tan sólo por las sombras,

que tu pudor provocó en aquel momento,

y como te recuerdo en ese instante.

¡ Amor i,  ¡ Pequeña !

Te quiero y te necesito tanto.

No puede vivir la sombra sin su cuerpo

y tú y yo somos sombra y cuerpo los dos,

y que larga distancia nos separa,

pero somos ¡Amor!

y juntos buscaremos nuestra casa;

la vestiremos de azul,

sin cortinajes ni muebles

y con une alfombra de ilusión.

Sólo tendrá ventana en el tejado

y cuando la pasión y el amor nos extenúe

nos dormiremos poniendo nombre a las estrellas.

Tú encontrarás una, que llamarás “Bubú”.

Yo descubriré una, que llamaré “Pequeña”

y en tus brazos yo, y tú en los míos,

bebiendo nuestros sueños,

amaremos el amor que nos envuelve

doloridos los labios

y flotando en la calma.