No digas nada, sólo dame la mano (Para Chiquita)

 

Hola amor, déjate que te lleve a mi lado.

No digas nada, sólo dame la mano

y calladamente robaremos una tarde.

Iremos en busca de ese parque, sin trazos y salvaje.

No gastemos palabras y andemos en silencio.

Oiremos la hojarasca bailando con el viento.

Que nos envuelva este otoño lánguido y caliente.

Encontraremos alguna vieja fuente,

con el agua que mana de sus adornos rotos

y la cogeremos fresca de su verde regazo.

Le arrancarás unas gotas con tus pequeñas manos

y calmarás mis pulsos con tus dedos suaves.

Yo mojaré mis labios y besaré los párpados de tus ojos cerrados.

Con los abetos jóvenes jugaremos al corro

y apoyaré tu espalda en la de un viejo roble,

para leer en los tuyos y que tú leas en mis ojos.

Hallaremos un álamo blanco, con la corteza blanda

y sabré por fin tu nombre, mezclado con el mío,

que a punta de navaja grabaremos y esa fecha,

y dejaremos que escapen los suspiros,

tendidos en el verde pasto, oyendo trinos

con el tenue murmullo adormecido,

de las ramas con el viento y las hojas al besarse.

Enlazaremos nuestras manos y nos daremos un beso

y asustará algún animalillo, que nos miraba atento.

Y nos diremos ¡ Adiós ¡, en esa noche que llega.

Nos soltaremos las manos y te me irás en silencio.

Han sobrado las palabras, sin que gastemos la tarde,

esa tarde que robamos,

esa tarde que ya es nuestra.