Oración

 

¡ Señor ¡, aquí me encuentro hundido

y en un jirón de nada, tengo prendida el alma.

Yo se que existes, ¡Señor !

y a veces, te tengo mala inquina,

por esos zarpazos que me has dado.

Soy débil, !Señor ¡

y has estrujado,

has exprimido hasta lo amargo,

mi yo entero.

¿Fue mi orgullo, Señor?

Me diste una semilla que sembrara,

y al árbol que creció pusiste abono

y me olvidé de Ti.

No te olvidé nunca, ¡ Señor ¡I, más te ignoraba,

y me creí Ser Supremo, a mi manera.

Creí ser "Ave, Dueño y Mundo"

y Tú, ¡ Señor ¡ me castigaste

y ahora, me siento,

como otoño de hojas arrastradas.

¡ Señor!, tu que tienes la llave

de ese arcano tremendo: la existencia,

déjate escapar disimulada,

algo tenue de luz amarillenta

que con ansia dará nuevo a mi vida.

Perdóname Señor

y si me quieres dar nuevo sentido

serás: Tú, Dios y no, yo divo.

Tú, serás mi Hacedor

y yo: tu rendidor de cuentas.