A Jorge

Jorge, pon una llave en tus lágrimas,

no llores, chatito

porque cada grito,

es como si me pinchase el alma,

porque cada lágrima tuya

se me anuda en la garganta.

Muérdete el dolor

y deja que tu ángel

se pinche las entrañas al clavar tu carne,

pero no llores, mi amor,

porque a nosotros

también nos duele el alma

y tampoco nos gustan las bolas de cristal,

hasta que no puedas cogerlas con tus manos,

ni la arena que no mojes tú, con agua,

porque tu vida es la ventana de la nuestra.

Déjate guiar

y sigue llenando primaveras.