Réquiem por un anhelo

Quisiera recordar, que un día fui niño

y jugué a hacer ferias

con mi pasatiempo de arquitectura;

que un día tuve ilusión de cielo

y me hice un aro de estrellas.

Quisiera recordar,

que tuve una luna para mí solo,

que nací y todo era luz,

que nací,

como una cosa nueva que escupía el mundo

y no sé,

quizá cucase un ojo a la vida.

Quisiera recordar...

Sí, recuerdo que tuve un sol en mi bolsillo

y un pentagrama de luz en mis oídos;

un sol tan suave,

como el beso de una flor a la noche en el abrirse

y música de estrellas en su brillo infinito;

tan tenue como el batir de unas alas

y tan fuerte como el tiempo.

Recuerdo como murió en el silencio,

que yace vestido de lamentos.

Fue tan bello, como la esperanza

de un mundo nuevo y tan triste

como el mirar el mar sin verlo.

!Fuiste tú, mujer¡

de quien guardo tu cinta y tus cabellos

y aún vivo en mis ojos

tus dedos fríos,

tan fríos, como un augurio negro.

Quisiera recordar...

que me iba atando la vida con sus dedos,

mientras jugaba a hacer la guerra

matando los días con mis soldados de plomo,

o tiraba al blanco de las macetas

y rompía cristales

con mi pelota de goma.