iMorucha!

Aún llevo en el bolsillo

mi última sonrisa de primavera

y cosida a mis ojos tu mirada.

Llevo tu beso pegado a mis labios

y en el pelo el roce de tus dedos.

Porque no he querido tirar lo quo tu alisaste,

por eso anda tu sombra

meciendo mis tobillos

Y aún mis oídos están tapados de palabras tuyas.

¡Mi última sonrisa de primavera!

que alzó mis hombros cansados,

cuando ya creí que era viejo

y apenas había dado

veinte campanadas mi vida.

Cuando me creía ciego

porque había vestido de negro mi habitación

y encima de los ojos unas gafas negras.

Cuando tuve que romper todos los silencios

con un solo sollozo,

y encontré la puerta

y allí estabas tú,

sin haberte perdido en mi selva.

¿Te acuerdas como nos encontramos?

Tan solo nos miramos.

Fue un adiós valiente

y tres de aquello

no se han vuelto a enredar ya más miradas,

pero en mi bolsillo cerrado

aún llevo enredada

mi última sonrisa de primavera.