Díptico atrevido ante mi muerte

                                                   I

Volveré a ti, tierra,

sin saber en qué dormí

       mis horas

y nadie guardará un solo recuerdo

de mi morir obscuro y yerto,

quedará mi memoria abandonada,

       perdida...

entre los ecos que no fueron,

un grito destrozado,

       como único ornato de mi tiempo

fijaré mi fugaz tránsito.

Volveré a la nada

       y la nada,

       me escupirá con asco,

pero entonces...

       ya estaré muerto.

                                                  II

Volveré a la tierra

como un gasto inútil de carne,

sin haber encontrado agua

        con que formar mi barro.

Sin haber dejado

una mancha de polvo en el mundo,

sin haber desconchado una pared

         ni sembrado

         mi semilla en la existencia.

Volveré

sin haber medido la distancia

y los gusanos

se apartarán de mi cuerpo.

Entonces ya no sentiré nada

         porque ya estaré muerto.

¿Será así?

¿Por fin entonces?

         ¡Nada!

         Sin sentir nada.