Adiós a un lucero

Un destino de luz que se borra

hiere la noche.

Brota el delirio

y danzan los sentimientos.

(quizá por eso, entonces brillan más

las cosas, que la velocidad nos impide ver).

Adiós a un lucero.

Vuelve la eterna noche de sombras,

síncope de pensamientos.

Ya, para soñar hay que dormir,

aunque la noche

haga cortes en el sueño.

Adiós a un lucero.

Vida de inciertos

en una sed insaciada.

Vuelvo crisálida

sin capullo de seda.

Adiós a un lucero.

Yo me quedo

arropado en el viento.

    Sin ti...

         Sin fecha...

              Sin nada...