A Mery

Déjate entretener en mi mirada,

que me bañe en tu azul de transparencias

y destierre lo gris de mis querencias

y conviertas mi noche en alborada.

¡0h! Mery, que mi vida trastocada

volcaste en tus rubias fulgurencias,

déjate resbalar por mi conciencia,

que te dice febril y enamorada:

Hoy puedo respirar tu aire a mis anchas,

llenarme del aroma de las lilas.

Hoy podemos dormir juntos mi sueño.

Al lado de mi puerto están tus lanchas,

que pueda retener en mis pupilas,

la rama de mi encina, unida al leño.