El poeta y la rosa

Estoy inclinado en tu orilla

oyendo un rozar de sedas,

perdido en las anchas ondas

de tu clara cabellera.

        Cómo te acaricia el aire

        viendo el correr de tus perlas.

        ¡Ay! cristal de mis cristales

        ¡Ay! Chopin que lejos suenas.

Viene a mí una rosa roja

en un lecho de azucenas,

y un pajarillo que canta

los preludios de mis penas;

y las ondas se hacen curvas

de la clara cabellera

del cristal de mis cristales.

y el rozar de sedas suena

y la roja rosa brilla

en la corriente serena

de tu pecho azul... y verde.

¡Adonde vas ... macarena!

Dime quién a mí te envía

¡Rosa de lunita llena!

Más... mira (Pues no habla el río)

oigo el glu-glu de su lengua

¿no oyes cómo me dice?:

 

          "No te esponjes más, ¡Poeta!.

          Vente conmigo una noche.

          Verás mirarse serena,

          verás bañarse en mis aguas,

          quien de mi vida es la dueña.

          La luna "blanca" y "espejo",

          que su pasión me la entrega

          en esa rosa que ves

          en su lecho de azucenas."

Seguí perdido en las ondas

de su clara cabellera.

Seguí inclinado en su orilla

oyendo un rozar de sedas,

una rosa... besa al río

y una ilusión... se hace tierra,

una rosa que la luna

le regala entre azucenas.

         Cómo te acaricia el aire

         viendo el correr de tus perlas.

         ¡Ay, cristal de mis cristales !

         ¡Ay, Chopin, que lejos suenas!